Los cuatro grandes riesgos de la Presidencia de Trump

El profesor asociado de la Universidad de Columbia, Mark Y. Rosenberg, ha publicado un análisis en la revista Quarz en las que señala cuáles serán los grandes riesgos que caracterizarán a la presidencia del recién elegido Donald Trump. Un evento que anteriormente había definido como de “baja probabilidad y alto impacto”, pero que ahora se materializará.

Entre estos riesgos destacan los que se refieren al ámbito geopolítico y a las relaciones con otros países. Así, Rosenberg da por sentado que Trump incrementará la inestabilidad a lo largo del planeta salvo un giro dramático con su retórica anterior.

Por ello, considera probable que el neoyorquino recurra a políticas agresivamente proteccionistas en lo comercial y que incluso cuestione las alianzas tradicionales de su país en el Atlántico Norte (en una referencia a la OTAN) y en el este de Asia. Incluso señala el académico que habrá que tener en cuenta sus amenazas de uso de la fuerza, incluído el uso de armas nucleares, dado el panorama de volatibilidad e impredicibilidad que se podrá esperar de su presidencia.

Ni tan siquiera lo que podrían ser aspectos positivos como una mayor cooperación con Rusia dada la sintonía de Trump con el líder ruso, Vladimir Putin, le parece a Rosenberg de gran consuelo. En primer lugar por el carácter autoritario de Putin, a quien señala como antiamericano; pero también porque la oposición de Trump al acuerdo nuclear con Irán, aliado de Rusia, podría dar al traste con esa supuesta sintonía.

Un movimiento que, a su vez, serviría para inflamar aún más Oriente Medio. Por último, en lo que se refiere al plano internacional, Rosenberg hace referencia a la amenaza de Trump de “ponerse duro” con China en materia monetaria con la imposición de tarifas arancelarias. Algo “que no será mirado con simpatía por Beijing”, apunta.

Pero tampoco en el plano doméstico el panorama es especialmente esperanzador a juicio de este profesor de la Columbia. De hecho, señala que habrá consecuencias negativas tanto en forma de incertidumbre política como de inestabilidad institucional y un aumento de la polarización social.

En el primer ámbito, Rosenberg señala que pese a que Trump se ha presentado al frente de un partido, el republicano, que controla las dos cámaras legislativas; su enfrentamiento con el ‘establishment’ del mismo no le garantiza el apoyo a gran parte de sus propuestas. Menos aún cuando estas han sido vagas en los detalles y ampulosas en las formas.

Por no decir que incluso ilegales, como podría ser el caso de construir un muro en la frontera con México, deportar a millones de inmigrantes indocumentados, o saltarse los tratados comerciales que su país ha ratificado. De esta forma, este académico considera que lo más probable es que se materialicen las apuestas ‘más convencionales’ como las relativas a bajar impuestos o a recortes en el ‘Obamacare’, sin que se sepa ‘a priori’ que esperar en el resto de ámbitos.

Mientras que por lo que se refiere al incremento de la inestabilidad institucional, el académico señala que el sistema de contrabalances estadounidense pondrá límites a las tendencias autoritarias de Trump. Pero que también se verán sometidas a tensiones sin precedentes; por ejemplo, el neoyorquino ya ha atacado el rol institucional de la Reserva Federal y cuestionado su política monetaria y con ella su independencia.

Por último, en lo que se refiere a la polarización social, Rosenberg considera que la retórica de campaña se hará notar. Es decir, que las divisiones rural-urbano, políticas, económicas, étnicas y de género crecerán y que, en paralelo, tanto las fuerzas de la ley y el orden como grupos de protesta se sientan dispuestos a recurrir a una mayor agresividad.

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